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Hay que respetar a las


tradiciones


Algunas tradiciones forman parte de nosotros: como Molinari Extra.

La Molinari es un licor muy apreciado por los italianos, que lo eligen como digestivo después de una buena comida o para “corregir” el café, y también de otras manera y momentos del día.

 

Algunos ejemplos?

La Molinari se toma normalmente del tiempo, aunque, si se quiere apreciar de forma ideal a su aroma delicado, lo mejor es tomarla “ghiacciata”, fría como el hielo. El remedio perfecto y más fresco para la sed, Molinari es la bomba sobretodo en los meses más calientes.

Molinari está tan rica que no hace falta ponerle nada. Muchísimos italianos la prefieren “liscia”, sin hielo, especialmente como “ammazzacaffè” (literalmente “mata café”) después de comer. Gracias a las propiedades saludables del anís estrellado, la Molinari es perfecta también como digestivo.

Alguien dice que fue una idea de Angelo Molinari. Otros sostienen que la costumbre nació por casualidad en Via Veneto, cuando Anita Ekberg o Marcello Mastroianni o tal vez Walter Chiari, tirando a un grano de café en la Sambuca de un amigo, empezó a gritar: “C’è una mosca! ¡Hay una mosca!” Nunca descubriremos a la verdad, y quizás tampoco importa. A nosotros solo hace falta que Molinari con la mosca siga siendo tan popular, tan como era en los años ’50, en los bares de la “Dolce Vita” romana.

No hay duda: cuando pides un café “corretto” (literalmente “corregido”) al bar en Italia, todo el mundo sabe que quieres un espresso con una lagrima de Molinari.
El café con la Molinari es un pequeño placer de cada día para miles y miles de personas, una tradición que se repite desde hace años, y que une a las esquinas más remotas de Italia.

Muchísimos italianos lo saben: cuando empieza el verano, nada mejor que una Molinari con hielo. Solo hacen falta unos tres o cuatro cubitos de hielo para que sus propiedades aromáticas exploten, y para que sea aún más delicada al paladar.

Alguien toma café después de comer, otros prefieren el “ammazzacaffè”. Otros opinan que el mejor final posible sea lo que llaman “resentìn” (o “rexentìn”). Esta palabra se encuentra en los dialectos de Veneto y Friuli, y debe su origen al verbo “resentar”, que quiere decir “enjuagar”. El “resentin” entonces es enjuagar con algunas gotas de Sambuca la taza, después que se ha tomado el café. Una costumbre muy popular en el nordeste de Italia, se está ahora poniendo de moda en el resto del país, también.